sábado, 6 de diciembre de 2008

No hace falta forzar la vista para ver más allá. Aquello que está bien en el el fondo de nuestra subjetividad puede lograr cambio increibles en esos objetos que están frente a nosotros, que se presentan de una forma cotidiana y simple.

El sentimiento más profundo puede transformar la fisionomía mas vulgar y cambiar por completo sus atributos físicos.



Yo te veo, lejos de lo que pareces ser.
Las sensaciones que me producis ahora guían mis ojos, la belleza exterior se ha transformado en espanto interior (mi interior, tu exterior).




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