miércoles, 30 de diciembre de 2009

El objeto se parece al dueño?











Somos seres tan materiales, que con un par de objetos logramos una perfecta radiografía humana...




... o simplemente una aspiración.

miércoles, 25 de marzo de 2009




Las tazas sobre el mantel


la lluvia derramada...


un poco de miel


un poco de miel


no basta


El eclipse no fue parcial


y cego nuestras miradas


te vi que llorabas


te vi que llorabas


por el


Te para tres


Un sorbo de distraccion


buscando descifrarnos


no hay nada mejor


no hay nada mejor


que casa


Te para tres

jueves, 19 de febrero de 2009

Qué ves en mí?

Hace unos días comencé un taller de fotografía, más específicamente; de retrato. La primera actividad que tuvimos que realizar (en reemplazo a esa maldita costumbre que se tiene en los talleres de comenzar con la presentación de cada integrante) se trató de una caminata alrededor del aula, con una sola premisa: MIRARNOS, OBSERVARNOS entre nosotros. Y por más que parezca un poco tonto contado, fue algo interesante ya que si queremos retratar a una persona es fundamental mirarla de una manera conciente, mirar más allá de el aspecto físico que primero se nos presenta. De hecho, nuestra propia subjetividad puede modificar su aspecto físico; sea lo que sea, el modo en que miramos a nuestro "modelo" solo se verá finalmente en la foto.

La foto, ese retrato, nos va describir como vemos a esa persona. Esa persona que conocemos de toda la vida o esa persona que jamás habíamos visto antes, pero que ahora ha sido reproducida según nuestra sensibilidad. Por esto creo yo que, un retrato es más que sacarle una foto a alguién, eso lo hacemos todos, el retrato en cambio es una manera de mostrar a ese alguien desde un punto de vista, por lo que si tomaramos una foto junto a otras personas, todos retratando a una misma, en una misma posición y con una misma expresión, cada retrato sería diferente. Y si en cada una de esas fotos se lograra transmitir algo (por más pequeño que sea) de la escencia de esa persona, algo de su alma en la foto, esa foto ya no va a ser una simple foto, será un vivo retrato de ese ser que tuvimos delante nuestro y que cada uno de nosotros intentó describir (según su criterio), o por lo menos resaltar algún aspecto de su espíritu, causando así, cada foto una emoción distinta en quién luego la observe.

Por mi parte, siento una gran fascinación por los retratos, observo mucho a las personas y las retrato en mi imaginario, cuando voy por la calle, en un colectivo. Sin embargo al intetar realizar un retrato con la cámara me es mucho más fácil utilizarme a mí misma, me refiero al autoretrato (o foto de mi misma, no soy quién para decir que he llegado a captar algo de mi ser en dichas fotos). Y la verdad, es que jamás me había planteado porqué tantas fotos mías, y no de otras personas (y en este asunto nada tiene que ver el ego) y entonces (aquí voy a retomar el tema del taller) luego de mi primer clase me puse a pensar porqué sucedía y lo relacioné directamente con el tema principal que se habló en el taller; el mirar a quien vamos a retratar. Puede que a alguien le suene tonto, pero las personas muchas veces (creo que la mayoria) miramos sin mirar. Mantenemos una conversación con alguien pero no lo estamos mirando del todo, o en ciertas situaciones esquivamos las miradas. Pues esa miradas que uno esquiva son las verdaderas miradas, son miradas que verdaderamente miran y es esa mirada la que más cuesta establecer y hasta mantener con el otro. No es fácil mirar al otro, como tampoco es fácil ser mirado, y mucho menos cuando no sabemos nada de la otra persona. Para lograr esa mirada que mira, y así conseguir un retrato el tiempo es muy necesario, ambos (el retratado y el retratista) deben establecer una comunicación, una suerte de feedback, y en ese preciso momento se va a lograr un retrato, todo lo anterior serán solo simples fotos.



viernes, 16 de enero de 2009

sábado, 10 de enero de 2009

Kandinsky en 3D




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" Todo el que ahonde en los tesoros escondidos de su arte, es un envidiable colaborador en la construcción de la pirámide espiritual que un día llegará hasta el cielo"